Mural Los Josefinos.
Historias de lucha, resistencia y, a pesar de todo, alegría

La noche del jueves 29 de abril de 1982 tropas del Ejército de Guatemala irrumpieron en la aldea Los Josefinos. La masacre dio inicio con la ejecución de los integrantes de la Patrulla de Autodefensa Civil que estaban apostados en la entrada a la aldea. En adelante, los soldados, portando antorchas, y disparando a todos los pobladores que se les cruzaban en su camino, niños y niñas, mujeres, ancianos, ancianas, hombres, entraban a los pequeños ranchos, construidos de bajareque, palma, adobe y madera, que terminaban quemando.
Al día siguiente, un oficial y algunos soldados llegaron a la aldea, y obligaron a los pobladores, con la ayuda de un tractor y un carretón, a recolectar los cadáveres, que enterraron en una fosa común. Posteriormente, conminaron a todos los vecinos y vecinas a abandonar la aldea.
En 1983 algunos pobladores regresaron para establecerse de nuevo. El Ejército les reubicó alrededor del destacamento que instalaron en la aldea. Aquello duró hasta 1985, cuando el destacamento fue desmantelado, y los pobladores fueron retomando sus antiguas viviendas. En adelante, la aldea volvió a poblarse. Pero, hubo muchas familias que nunca regresaron.
El origen de la aldea se remonta a 1972, cuando, en búsqueda de tierra para vivir, varios grupos de familias llegaron a la zona. Así fue como descubrieron “el pozón”, un nacimiento de agua del que -hasta hoy- sigue manando agua fresca. Allí decidieron fundar la aldea. Con el paso del tiempo construyeron un centro, donde construyeron escuelas, iglesias, un campo de futbol, y tiendas.
Los Josefinos fue parte de un proceso mayor: la colonización, entre los años sesenta y setenta, de Petén por parte de grupos de familias que migraban de distintas partes de Guatemala. En un breve lapso de tiempo lograron arrancarle a la selva un lugar para sembrar e intentar ser felices. Hasta que vino la guerra, y con ella, la muerte, el miedo.
En 1996, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala realizó una exhumación. A la par de la exhumación, para dar con los responsables de la masacre, con el acompañamiento de FAMDEGUA, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, los vecinos presentaron el caso ante los tribunales. Con escasas actividades de investigación por parte de la Fiscalía, hasta el día de hoy, los perpetradores siguen gozando de total impunidad. En noviembre de 2021, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó una sentencia en la que se condenó al Estado de Guatemala por la masacre, y por no llevar adelante investigaciones.
-Manolo E. Vela Castañeda.
CREDITOS:
Fotografías del mural por Alejandro Flores
Sobre Alejandro Flores
Alejandro Flores Aguilar es investigador posdoctoral en la School of History, Classics, and Archaeology de la Universidad de Edimburgo y profesor en la Universidad Ixil. Obtuvo su doctorado en Antropología Social con especialización en Etnografía Visual en la Universidad de Texas en Austin en 2017 y una licenciatura en Sociología por la Universidad Libre de Berlín. De 2022 a 2023 se desempeñó como Director del Departamento de Posgrado en Humanidades en la Universidad Rafael Landívar. Antes de eso, de 2020 a 2021, fue becario posdoctoral del Programa Fejos en Cine Etnográfico en la Wenner-Gren Foundation. Entre 2008 y 2012 coordinó el Equipo de Imaginarios Sociales en la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala (AVANCSO), y de 2018 a 2019 trabajó como investigador en la Vicerrectoría de Investigación y Proyección de la Universidad Rafael Landívar.
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